miércoles, 28 de abril de 2010

lunes, 12 de abril de 2010

NUEVA ESPECIE A LAS CINCO DE LA TARDE...


Sólo bastaba que sonaran las cinco campanadas para descubrirte. Cómo todo sueño que se descubre y nos sorprende, existe una revelación mística que le precede, sin importar su origen ó contexto.

Allí, bajo el gigante demoledor del tiempo, supe entonces lo que eras:

Tu dominio es el mundo de cada cosa que te compone y que vibra en tus células, es tu historia más remota confundida entre fenicios, cartaginenses, romanos y vándalos. Eres descendiente de dinastías pretéritas de filósofos y científicos, de místicos y revolucionarios, de artesanos y constructores de utopías.

Tu reino animal se esconde bajo la sombra tibia que hay en tus ojos de mar inacabado, desplazándose libremente para perseguir fantasías y atrapar risas. Te alimentas de ti, de mí y de todo, con el placer infinito de hambre satisfecha que erige tus órganos cantantes, recorridos por ríos de aguas sicalípticas y ardientes.

Tu phylum es la escalera que se recorre de un cielo al otro: uno es el firmamento de pensamientos, ideas, recuerdos y constelaciones conectadas. Otro, la bóveda celeste de tus deseos. Es una escalera de caracola que te sostiene, te abraza, se enreda en ti y envuelve.

Tu clase de abuela, madre y hermana, vientre común que te contiene y nutre con resinas dulces de antaño, guardadas ahora en las profundidades de las montañas que te surcan. Te cubre un manto cálido y aterciopelado, donde se adivinan el aire que te inunda y las vertientes ocultas que peregrinan en tus entrañas. El sentir de ave y mariposa y rosa y todo a la vez.

Tu orden de manos y pies alados. Manos que tocan, que abarcan, que crean y recrean. Pies que deambulan desde lo más profundo y cercano hasta lo más distante e infinito. Orden de miradas lentas e inmóviles, caleidoscopios que bañan de exotismo el espejo de la realidad. Brazos que ciñen y rodean, que atrapan ineludiblemente.

Tu familia es la de aquellos que son libres, sensibles, responsables, justos, verdaderos, auténticos. Aquellos que se duelen y lloran todas sus lágrimas, de los que ríen a quijada y corazón abierto. También temes, también luchas.

Tu género mujer, luz en todo camino, mano que me lleva confidente, curiosidad infinita, vocación de amor, enigma y desafío.

La especie eres TÚ...



Clepsidra.

A mis hijos

Querido hijo mío,

Si un día vienes a este mundo, quiero decirte que te quiero. Puedes decir con orgullo que ya te quería mucho antes de ser ni tan siquiera dos células juntas.

Vendrás del amor. Esa será siempre tu raíz.

Te criaré a golpe de refrán.

Ojalá seas siempre fuerte y valiente. Ojalá no te dé miedo nunca defender la justicia.

Hijo mío, siempre voy a ser tu hombro si quieres llorar.

No te olvides nunca de que no hay nada nuevo bajo el sol. La pax romana la siguen practicando hoy los gobiernos. El dinero que tú llevas en el bolsillo lo quiere todo el que se inventa algo para venderte, ya sea material o inmaterial.

Lo más bonito que tú tienes es la sonrisa.

Quisiera poder escribirte aquí la receta de la felicidad y el remedio para todos los males. Pero eso no puedo. Lo que sí puedo es darte un beso.

Que no te falte nunca un gramo de locura. Haz lo que debas.

Un abrazo para cuando llegues.



Sherezade