sábado, 28 de agosto de 2010

Las ventanas

Iba yo ese día cabizbajo, absorto en mis pensamientos, más bien rapidito, aunque no llegaba tarde a ningún sitio. A ver si de paso cojo unos tomates, tengo que hablar con la maestra, ¿cuándo tenía yo que cambiarle el aceite al coche? “¡PLAS!” Me quedé helado. Casi me mata un montón de hierros y cristales.

Qué miedo… Miré para arriba y no encontraba explicación.

Alguna gente se paró, comentó, inventó tres o cuatro millones de teorías. Pues mira que solo un niño acertó:

- Se ha caído una ventana.

Nadie le hacía caso, pero el niño tenía razón: Se había caído una ventana.

Damas y caballeros, ¿están ustedes entendiendo lo que leen? ¡Se había caído una ventana! ¡Las ventanas no se caen! Se cae un pañuelo, una teja o una lata de aceitunas en el pie, pero no una ventana. No se cae, no, eso no puede ser. ¡¿Cómo se va a caer?!

El pensamiento me traía loco por la noche.

Me dormí.

Soñé con una ciudad vacía que lloraba ventanas.

Me desperté muy serio. Me reí:

- ¡Ja, ja! ¡Mientras no me caigan las macetas en la cabeza!

- Este hombre está loco -dijo mi mujer.

Un momento, ¿qué maceta? Me puse las zapatillas y salí a la calle. Había más montones de cristales, pero ninguna maceta. En esta ciudad casi no hay flores. Y las fachadas se estaban quedando lisas.

Por la mañana la situación era de escándalo público. Gente que llegaba tarde al trabajo porque no le había despertado el sol de la mañana.

Tengo que decir que yo comprendo a las ventanas… Cuando un cacharro como la tele te hace una competencia tan dura… Hay un momento en que te tienes que rebelar.

En fin, que la cosa fue a peor. No quedó casi ninguna ventana en su sitio. Las fachadas se quedaron ciegas. Tan solamente quedaron arriba las ventanas que tenían flores.

- Oh –dijeron unos.

- Oh – dijeron otros.

Esta ciudad mía es hoy un jardín. ¡Qué bonita! Qué bonita.


Sherezade.

sábado, 21 de agosto de 2010

SEVILLA....





Por favor: pinchar, oir y sentir......


http://www.youtube.com/watch?v=oZEiivy6quk&feature=related

Soy vecino de este mundo por un rato
Y hoy coindice que también tú estas aquí
Coincidencias tan extrañas de la vida
Tantos siglos, tantos mundos, tanto espacio… y coincidir

Si navego con la mente los espacios
O si quiero a mis ancestros retornar
Agobiado me detengo y no imagino
Tantos siglos, tantos mundos, tanto espacio… y coincidir

Si en la noche me entretengo en las estrellas
Y capturo la que empieza a florecer
La sostengo entre las manos más me alarma
Tantos siglos, tantos mundos, tanto espacio… y coincidir

Si la vida se sostiene por instantes
Y un instante es el momentos de existir
Si tu vida es otro instante.. no comprendo
Tantos siglos, tantos mundos, tanto espacio… y coincidir


Clep....(lamento la larga espera...)

miércoles, 28 de abril de 2010

lunes, 12 de abril de 2010

NUEVA ESPECIE A LAS CINCO DE LA TARDE...


Sólo bastaba que sonaran las cinco campanadas para descubrirte. Cómo todo sueño que se descubre y nos sorprende, existe una revelación mística que le precede, sin importar su origen ó contexto.

Allí, bajo el gigante demoledor del tiempo, supe entonces lo que eras:

Tu dominio es el mundo de cada cosa que te compone y que vibra en tus células, es tu historia más remota confundida entre fenicios, cartaginenses, romanos y vándalos. Eres descendiente de dinastías pretéritas de filósofos y científicos, de místicos y revolucionarios, de artesanos y constructores de utopías.

Tu reino animal se esconde bajo la sombra tibia que hay en tus ojos de mar inacabado, desplazándose libremente para perseguir fantasías y atrapar risas. Te alimentas de ti, de mí y de todo, con el placer infinito de hambre satisfecha que erige tus órganos cantantes, recorridos por ríos de aguas sicalípticas y ardientes.

Tu phylum es la escalera que se recorre de un cielo al otro: uno es el firmamento de pensamientos, ideas, recuerdos y constelaciones conectadas. Otro, la bóveda celeste de tus deseos. Es una escalera de caracola que te sostiene, te abraza, se enreda en ti y envuelve.

Tu clase de abuela, madre y hermana, vientre común que te contiene y nutre con resinas dulces de antaño, guardadas ahora en las profundidades de las montañas que te surcan. Te cubre un manto cálido y aterciopelado, donde se adivinan el aire que te inunda y las vertientes ocultas que peregrinan en tus entrañas. El sentir de ave y mariposa y rosa y todo a la vez.

Tu orden de manos y pies alados. Manos que tocan, que abarcan, que crean y recrean. Pies que deambulan desde lo más profundo y cercano hasta lo más distante e infinito. Orden de miradas lentas e inmóviles, caleidoscopios que bañan de exotismo el espejo de la realidad. Brazos que ciñen y rodean, que atrapan ineludiblemente.

Tu familia es la de aquellos que son libres, sensibles, responsables, justos, verdaderos, auténticos. Aquellos que se duelen y lloran todas sus lágrimas, de los que ríen a quijada y corazón abierto. También temes, también luchas.

Tu género mujer, luz en todo camino, mano que me lleva confidente, curiosidad infinita, vocación de amor, enigma y desafío.

La especie eres TÚ...



Clepsidra.

A mis hijos

Querido hijo mío,

Si un día vienes a este mundo, quiero decirte que te quiero. Puedes decir con orgullo que ya te quería mucho antes de ser ni tan siquiera dos células juntas.

Vendrás del amor. Esa será siempre tu raíz.

Te criaré a golpe de refrán.

Ojalá seas siempre fuerte y valiente. Ojalá no te dé miedo nunca defender la justicia.

Hijo mío, siempre voy a ser tu hombro si quieres llorar.

No te olvides nunca de que no hay nada nuevo bajo el sol. La pax romana la siguen practicando hoy los gobiernos. El dinero que tú llevas en el bolsillo lo quiere todo el que se inventa algo para venderte, ya sea material o inmaterial.

Lo más bonito que tú tienes es la sonrisa.

Quisiera poder escribirte aquí la receta de la felicidad y el remedio para todos los males. Pero eso no puedo. Lo que sí puedo es darte un beso.

Que no te falte nunca un gramo de locura. Haz lo que debas.

Un abrazo para cuando llegues.



Sherezade

domingo, 21 de marzo de 2010

To Risk... (London nights)...

"To laugh is to risk appearing the fool. To weep is to risk being called sentimental. To reach out to another is to risk involvement. To expose feelings is to risk showing your true self. To place your ideas and your dreams before the crowd is to risk being called naive. To love is to risk not being loved in return. To live is to risk dying. To hope is to risk despair. To try is to risk failure. But risks must be taken, because the greatest risk in life is to risk nothing. The person who risks nothing, does nothing, has nothing, is nothing, and becomes nothing. He may avoid suffering and sorrow, but he simply cannot learn, feel, change, grow, or love. Chained by his certitude, he is a slave; he has forfeited his freedom. Only the person who risks is truly free." --William Arthur Ward


Clepsidra

jueves, 11 de marzo de 2010

El mundo es macondiano.

Hay historias que uno no puede creer a menos que te las cuente tu madre. Esta le pasó a mi propia madre.

Gente de todos los pueblos iban a visitar a la sabia de Écija. Esta señora no era realmente una curandera, ni milagrera, ni te imponía las manos… Nada. Ni te miraba. La gente iba a ver lo que se podía hacer. No había promesas ni exigencias por ninguna de las dos partes.

Mi madre había ido de niña y adolescente alguna que otra vez con mi abuela. Esta vez fueron juntas también. Mi madre no iba para sí misma, sino para una vecina. Esta vecina estaba muy preocupada. Tenía un bultito en el pecho y lloraba pensando en que fuera un cáncer. Miraba a sus niños chiquitos, y le daba mucha pena.

Cuando le tocó el turno a mi madre, se sentó en una silla y vio a la sabia de Écija sentada en un sillón. Estaba como en trance y en ningún momento miró a mi madre. A su lado estaba su sobrino. Este hombre tomaba nota porque cuando ella salía del trance, no se acordaba de lo que había dicho. A mi madre no le preguntaron nada en ningún momento. No tuvo que abrir la boca.

La señora empezó a decir nombres: “Carmen, Dolores, María, M…” Era el nombre de mi vecina. Paró. No dijo más nombres. Entonces empezó a hacer una especie de chequeo: “La cabeza está bien, la vista la tiene buena…” Llegó al pecho y dijo: “Tiene un bultito en el pecho, no es cáncer, no es un tumor, que no se preocupe”. Y lo repitió. Dijo las cosas que había que comprar de la farmacia y eso fue todo.

Mi madre volvió a casa y le dijo a la vecina lo que le habían dicho. Siguió el tratamiento y se curó.

Le he vuelto a pedir que me contara esta historia muchas veces… A pesar de los calificativos que le queramos poner, las vueltas que se le dé… ocurrió. Sé que había quien iba para ver si curaban a su hijo inválido y ese tipo de cosas… Pero ella no podía hacer nada.

Creo que un día la ciencia podrá dar una explicación perfecta de lo que pasa en el cerebro de personas como esta. Debe de ser algún tipo de telepatía. A lo mejor todos tenemos esa potencialidad latente.

Recordando a María Zambrano, esto de preguntarse es filosofía, y ahora que venga un poeta y lo resuelva. Mientras tanto, el mundo es definitivamente macondiano.


Sherezade.