domingo, 28 de febrero de 2010

Tercera presencia del amor


Este amor que ha venido de repente
y sabe la razón de la hermosura.
Este amor, amorosa vestidura
ceñida al corazón exactamente.

Este amor que es harina en la ternura,
que es infancia de sueños en la frente,
que es líquido de música en la fuente
y es lucero nostálgico en la altura.

Este amor que es el verso y es la rosa.
Y es saber que la vida en cada cosa
se nos repite cada vez mas fuerte.

Tan eterno este amor, tan resistible,
que comparado al tiempo es imposible
saber donde limita con la muerte.

Gabriel García Márquez (1945)



Clepsidra

miércoles, 10 de febrero de 2010

"A" comentado.

A

Eres gota kárstica,
río libidinoso,
olor a mar.


Este terceto con versos de arte menor trae el tema del amor en forma de agua. Los tercetos son soporte para cualquier tema, siendo el amor el tema más universal. El título es A de amor y también de agua. Agua y amor vienen identificados.

El principio de la vida en la naturaleza es el agua. No hay vida posible sin ella. El agua es la vida. Así también, en el plano romántico, el amor es la vida para los amantes.

El agua puede encontrarse en forma líquida, sólida o gaseosa, y es en las tres formas que la podemos encontrar en estos versos. En el primero se hace referencia a las formaciones calizas producidas por la erosión del agua. Un karst incluye cuevas, con sus estalactitas y estalagmitas, que podríamos decir que son agua en estado sólido. Se forman pacientemente, gota a gota. En el segundo es río, o sea, líquido, y en el tercero es olor a mar, por lo que sería gas.

Es aquí donde empiezan a conjugarse tres formas de amor. En el primer verso, es amor paciente, como las gotas que van formando una estalactita o moldean el resto de formas de un karst. El amor que no es paciente, no es amor.

En el segundo verso, el amor es un río libidinoso, lujurioso. Hablamos de la dimensión erótica del enamoramiento. El agua, cuando se hace río, toma formas redondeadas, invita al baño a su paso y también a los amantes a gozar de sus orillas.

Ya en el tercero el agua es mar: la meta soñada del agua. Todo ser humano aspira al amor, toda vida y/o actividad va en algún sentido encaminado al amor.

Tenemos en estos versos agua que, como el amor, llega por todos los sentidos. Algunos se aprecian más claramente, como los referidos a la vista (porque imaginamos las formas calizas), el olor (a mar), el sonido (del río, por ejemplo) o el sabor (del agua salada). El tacto se relacionaría con tocar una estalactita, el sentido del equilibrio con la pérdida del mismo en los medios acuosos que se mencionan, la conciencia del cuerpo en el propio enamoramiento expresado por el poeta hacia su ser amado, y la cinestesia con el movimiento del agua en su viaje.

Por otro lado, el amor y el agua son el principio y el fin en todas las religiones: dios es amor para los cristianos y hacen una tríada de este ser como tres son las formas del agua; para la Cábala judía, dar amor es la meta; en el Islam también se identifica a dios en términos de amor. En prácticamente todas las religiones aparece el agua como fuente de vida, curación, y suele ser relevante en los ritos funerarios.

En un plano mítico, la pequeña gota de agua que se hace río y llega al mar tiene por delante un viaje tan largo como el descrito en La odisea de Homero. Así, el amor es una odisea para cada uno de nosotros y no todos llegan a la meta deseada.

Volviendo a los versos uno a uno, debemos fijarnos en el género de las palabras. La “gota kárstica” lleva terminaciones en –a, femeninas. El “río libidinoso” terminaciones en –o, masculino. Y el “olor a mar” termina en letras que en principio no son ni lo uno ni lo otro. De hecho, mar puede ser ambos. Así, el poema es incluyente hacia todas las formas de amor y de amantes.

Desde el punto de vista de la rima, las terminaciones de los tres versos llevan tres tipos de acentuación que no impide que el primero y el tercero rimen, quedando el segundo libre. El primero termina en palabra esdrújula, el segundo en llana y el tercero en aguda. Tres variaciones como tres estados del agua y tres tipos de amor descritos.

En conclusión, el poeta muestra su amor como un todo cósmico, todo queda incluido en su amor, que adquiere todas las formas y todas las dimensiones expresado en forma de agua metafóricamente. Muestra admiración por su ser amado (“eres”), al que considera infinitamente paciente (verso 1), es el objeto de su pasión (verso 2) y es en sí mismo el fin y el sentido de su vida (verso 3).


Sherezade.